La mujer del siglo XXI

La mujer del siglo XXI

Quien haya hecho uso de alguna aplicación de móvil para conocer mujeres se habrá dado cuenta de que uno de los intereses que la gran mayoría de ellas comparten es la afición por viajar, conocer sitios nuevos y tener nuevas experiencias.

Muchas remarcan este hecho en su perfil, con fotografías en lugares exóticos (la fotografía delante de las ruinas de Macchu Picchu es un clásico) o realizando actividades deportivas al aire libre (submarinismo, escalada, senderismo,…)

Posiblemente si una joven del siglo XIX pudiera observar a una joven del siglo XXI estaría estupefacta ante los cambios obrados por su género en los países desarrollados.

A mi juicio el más significativo e importante es: La igualdad de oportunidades para hijos e hijas.

Y hablo de hijos e hijas porque son los padres los primeros que deben dar por hecho esta igualdad desde la infancia.

Como consecuencia de ello:

1.- Se priorizan los estudios y la formación académica.

2.- Se consigue una independencia económica.

Independencia de la mujer

El hecho de que la mujer no tenga que depender económicamente del hombre con el que ha decidido compartir su vida posibilita que, en muchos casos, más que un sustentador familiar busque un compañero sentimental con el que compartir un proyecto común, aficiones, experiencias, alegrías, desdichas,…

La mujer hoy en día es más segura de sí misma, libre y consciente de sus posibilidades en nuestra sociedad. Y por ello no duda en expresar libremente cómo es, lo que desea y no busca adecuarse al ideal femenino que los hombres puedan tener en mente. Circunstancia que en el pasado sí existía y probablemente condicionaba la personalidad de muchas mujeres.

Mujeres de su época

Así por ejemplo, Louisa May Alcott (1832-1888), escritora de Mujercitas, fue una mujer avanzada para su época, comprometida social y políticamente hasta el fin de sus días, defendió el derecho a voto de las mujeres. Y se da la circunstancia de que nunca se casó.

¿Tal vez sus coetáneos masculinos se sintieron amenazados por su carácter transgresor para la época? ¿Tal vez ningún hombre fue lo suficientemente del agrado de nuestra sufragista como para compartir su vida con él?

Lo cierto es que para la sociedad de la época la prioridad de la mujer era su familia. Atender a su marido, hijos, labores domésticas,… ocupaban la mayor parte de su tiempo y se despreciaba su desarrollo intelectual y formación profesional. Si alguna anteponía otros intereses a los propios de su tiempo es fácil suponer que o bien se cruzaba en su camino un mirlo blanco o permanecería soltera.

Por ello no es extraño pensar que muchas mujeres con ánimo reivindicativo para las que la Historia no tuviera destinado un hueco entre sus páginas (Mary Wollstonecraft, Olympe de Gouges,… sí lo tuvieron) se adaptaran a los requerimientos de su época.

Mujeres de nuestra época

Actualmente en los países desarrollados la mujer es dueña de su destino y la sociedad es prácticamente unánime en reconocerlo (aunque siempre haya batallas que lidiar). Algunas de ellas, en mi opinión, poco prácticas y farragosas como el políticamente correcto “niños y niñas” “ciudadanos y ciudadanas” “miembros y ¿miembras?”😏 lo que supone poner en solfa el hecho de que el masculino español es un género no marcado, y engloba a ambos sexos de por sí, sin necesidad de suspicacias.

La mujer actual tiene varios retos ante sí más allá de los que conocemos por los medios de comunicación:

–  Ocupar más puestos de responsabilidad

–  Recibir un salario en la misma cuantía que el de sus colegas de profesión

–  Mayor implicación del hombre en las tareas del hogar y la familia

A éstos yo aportaría uno formal🙂:

– Que la mujer en la consecución de sus objetivos no pierda por el camino cualidades que las hacen únicas, como su sensibilidad.

Y otro, más informal😄:

– El reconocimiento de que igual que a la mayoría de los hombres se nos acusa de ser algo básicos y simples en nuestra atracción hacia determinado tipo de mujeres, lo mismo les ocurre a ellas cuando el determinado individuo en cuestión merece todo tipo de parabienes: “La hora Coca Cola Light” (un clásico de los 90) o el cómic “Los capullos no regalan flores…o sólo los que nos gustan” (2013)

Y con esta última opinión me despido ya hasta la próxima tira de dibujos, deseando que si tienes cualquier tipo de comentario nos hagas partícipes de ello en este blog.

¡Hasta pronto!

2 Comentarios

  1. Rosa

    Me encanta la tira sobre la “mujer Tinder”. Es sencillamente genial en su planteamiento y mensaje. El colectivo femenino es muy amplio y las generalizaciones pueden tender a desmerecer. Creo que las mujeres actuales siguen buscando referentes con los que identificarse y hoy en día están un poco perdidas en cuanto a valores y fines (y no es que los hombres no estén perdidos también). Las mujeres son bastante miméticas y si a una le funciona algo, no pasará mucho antes de que muchas la imiten, de ahí que haya perfiles-tipo tan similares en las App de búsqueda de citas (por ejemplo): la mujer “Indiana Jones”, la mujer “Vigilante de la Playa” o la mujer “Intelectual con personalidad”.

    Yo creo que las mujeres deberían tender a buscar más su yo genuino y a quererse más a sí mismas (a su verdadero yo, no a la imagen ideal que quieren proyectar), con sus defectos y virtudes. Dejarse de Cocodrilos Dundees folladores que les den un buen repaso y buscar a personas que las quieran de verdad por ser quienes son.

    1. Miguel Carmona (Publicaciones Autor)

      ¡Qué bueno tenerte de nuevo por aquí, Rosa! 😀

      Es un gusto saber que posts como el publicado dan lugar a reflexiones como la tuya, tan meditadas.
      Desde luego, no me puedo quejar de los lectores de este blog. Todos aportando mucho valor al conjunto👋👋

      No sé si las mujeres de hoy día están buscando referentes, lo que sí tengo claro es que los que hay han cambiado.
      Si consideramos las Princesas Disney un lugar común donde todas las mujeres, pienso, han mirado en su infancia para identificarse, veremos que el salto de Blancanieves a la princesa Mérida (Brave) es grande.
      Si la primera princesa acababa siendo rescatada de su letargo por el beso de un príncipe, la segunda lía un pifostio de cuidado porque no quiere que la casen con nadie, príncipe azul, verde o colorao😄

      Hay que reconocerlo, los tiempos han cambiado y formalmente casi todas las mujeres actuales se ven reconocidas en valores de independencia, iniciativa y seguridad en sí mismas. Sin embargo, tiendo a pensar que en su interior, siguen buscando esa protección, ese hombre-padre ideal que cuando eran niñas y tenían una pesadilla las envolvía entre sus brazos y con voz tierna les decía “no tienes nada que temer, estoy aquí contigo”.

      Muchas gracias por tu comentario, Rosa, espero con expectación tus acertados comentarios cuando te apetezca!

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