Ser del Atleti te hace más fuerte

Tira cómica donde jóvenes espartanos son entrenados en pruebas físicas y mentales durísimas.

Ser aficionado del Atlético de Madrid no es un camino de rosas y comprendo que la mayoría se decante por equipos para los que, parafraseando a Paulo Coelho, el universo conspira para que logren sus objetivos.

El Atlético de Madrid ha perdido 3 finales de la Liga de Campeones, el torneo de fútbol para clubes europeos más prestigioso.

La forma de hacerlo ha sido variada en su crueldad:

a) 15 de Mayo de 1974El Atlético se adelantó en la prórroga pero en el último minuto el Bayern empató con un tiro lejano de un tal Schwarzenbeck, que para más inri, no solía meter muchos goles. Hubo un partido de desempate días más tarde, pero el equipo rojiblanco fue barrido por un 4-0 en casa del Bayern de Munich.

b) 24 de Mayo de 2014: El Atlético se adelantó en la primera parte pero el Madrid empató en el minuto 93 a escasos segundos de que el partido finalizara. Ya en la prórroga el Madrid ante un cansado y desmoralizado Atleti le endosó 3 goles más. La cosa acabó 4-1.

c) 28 de Mayo de 2016: Tras los duros enfrentamientos con el Barsa y el Bayern de Munich, en cuartos y semifinales respectivamente, el Atleti se clasifica para su tercera final. Enfrente un viejo conocido, el Real Madrid que se adelantó con un gol en posible fuera de juego. El Atlético empató en el minuto 79 de la segunda parte. Finalmente el partido se dirimió en la tanda de penaltis donde sólo se falló un penalti. El Madrid volvió a coronarse.

Una situación embarazosa para el equipo y sus aficionados

 
El equipo rojiblanco ha conseguido así el dudoso mérito de:

1. Ser el único equipo de fútbol que ha perdido sus tres finales de Liga de Campeones.

2. Beneficiar por dos veces con su derrota al equipo por el que siente una mayor rivalidad, el Real Madrid.

Solamente el aficionado al fútbol sabe lo que significa perder un partido de estas características. 

El mero espectador del espectáculo deportivo, sin apego especial por ninguno de los adversarios, no puede alcanzar ese nivel de empatía.

Y es en el minuto 1, tras acabar el partido, cuando el aficionado atlético se tiene que enfundar la coraza, sorberse las lágrimas y hacerse más fuerte:

1. Toca felicitar a los amigos y familiares madridistas.

2. Aguantar todo tipo de coñas y bromas relacionadas con la victoria blanca. El WhatsApp puede ser como ajo para los vampiros.

3. Si te gustan los medios deportivos puede que durante unas semanas te dejen de interesar. El análisis al detalle de la victoria madridista y posterior celebración coparán la mayor parte de su tiempo, ya de por sí, más extenso casi todo el año.

Vivir todo esto dos veces en cuestión de tres años supone:

1. Para el aficionado ya curtido una reafirmación, si cabe aún mayor, de la fidelidad a unos colores.

2. Para el aficionado menos curtido (niños y simpatizantes) una prueba de fuego que supondrá un vínculo ya imperecedero al equipo derrotado o una escisión definitiva y adhesión al equipo victorioso.

Al mal tiempo buena cara

 
Tras esta experiencia, una prueba de carácter, doy por hecho que el espíritu del aficionado se ve reforzado con no pocas cualidades:

a) Resiliente

b) Optimista

c) Flexible

d) Asertivo

Y que en el futuro cuando en su propia vida personal se tenga que enfrentar a adversidades sabrá sacar lo mejor de ellas.

Imagino que si eres aficionado del Atleti te sentirás identificado con estas palabras y si no lo eres lo verás todo de forma diferente.

Si quieres compartir tus impresiones sobre este post, estaré gustoso de leerlo en los comentarios.

¡Un saludo y hasta la próxima!

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